Quien la ha sufrido sabe lo molesto que puede llegar a ser la epicondilitis, o codo de tenista.

El dolor va apareciendo progresivamente generalmente en gestos cotidianos, levantar una botella, coger una raqueta, agarrarse en el metro, llevar la bolsa de la compra, y puede llegar a hacerse crónico hasta impedir el sueño y “amargar” la vida de quién lo padece. Esta patología aparece generalmente por la repetición de un movimiento y se manifiesta mucho en entorno laboral (cadenas de montaje, labores repetitivas con ustensilios o herramientas manuales, etc.) y deportivo (sujetar una raqueta, el manillar de la bicicleta, etc.).

¿Qué pasa? Los tendones de la musculatura del antebrazo se insertan en el hueso a la altura del epicondilio lateral, que es ese saliente que se nota al pasar la mano por el codo por fuera. Pués bién, estas inserciones que son como anclajes en el hueso, se inflaman por sobreuso y esto provoca dolor. Cuando el dolor se encuentra situado en la parte interna del codo (la que toca el cuerpo cuando la palma de la mano mira hacia delante), hablamos de epitrocleitis (afecta a las inserciones en la epitróclea, el saliente “interno” del codo,  opuesto al epicondilio) o también de codo de golfista y el proceso es sensiblemente el mismo.

¿Qué hacer? Lo primero es identificar el movimiento o la actividad dañina y evitarla en la medida de lo posible. Pero esto no es suficiente, y conviene tratar activamente y cuanto antes esta lesión si queremos evitar que se convierta en crónica.

TRATAMIENTOS

En casa

Masajes ó mejor dicho automasaje, no es muy complicado y con un poco de cuidado se consigue. Este pequeño vídeo informativo os puede ayudar, a partir del min. 0,31.

Estiramientos: no pueden faltar. El paciente debe de aprender a autoestirar la musculatura siguiendo las instrucciones de su fisioterapeuta o practicando los siguientes ejercicios. Es importante durante los estiramientos estar atento a las sensaciones transmitidas por los músculos estirados. Un buen estiramiento se nota en el momento en que se realiza. Aconsejamos no menos de tres sesiones al día (son cinco minutos).

Frío-calor: muchos fisioterapeutas prefieren y recomiendan el frío (la bolsa de guisantes congelados de toda la vida…) como elemento terapéutico y modo de desinflamar. A nuestro juicio el frio debe ir acompañado de…calor seco, porque lo que realmente tiene un efecto desinflamante duradero es el contraste frio/calor. Lo ideal sería aplicar calor seco unos minutos, luego frío, calor nuevamente y terminar con frío.

Codera de sujeción: Se utiliza en la prevención de la epicondilitis y de la epitrocleitis, o bien durante el periodo de recuperación. Sujeción amplia y general de todas las estructuras de la articulación para un refuerzo de la misma.

Brazalete anti-epicondilitis: El refuerzo ideal para los deportistas que no quieren dejar de entrenar o para utilizar durante el trabajo. Presiona y sujeta de la mejor manera posible las inserciones musculares que dan origen a la lesión, y gracias a sus relieves de silicona produce un masaje permanente de las zonas inflamadas.

Codera para epicondilitis: Cuando se necesita de un refuerzo extra y de una sujeción total, La articulación se ve firmemente apoyada gracias al diseño morfológico y la cinta de sujeción adaptable. Material: neopreno transpirable, con relieves de silicona.

En la clínica de fisioterapia

Masaje: Indispensable. El fisio trabajará toda la musculatura de antebrazos y brazos, y aplicará en las inserciones dolorosas la técnica de Masaje Transverso Profundo (Cyriax), poco agradable pero muy efectiva. El masaje se acompañara de estiramientos de todos los músculos implicados.

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Electroterapia: se suelen utilizar los ultrasonidos en el tratamiento de la epicondilitis/ epitrocleitis como terapia de apoyo antiinflamatoria de resultados comprobados. Las corriente de tipo TENS tambien pueden acompañar el tratamiento, y son compatibles con los ultrasonidos.

Ondas de choque: Es una técnica terapéutica basada en la aplicación de ondas mecánicas de alta presión similares a las que se utilizan para romper los cálculos renales. Estos impactos provocan en el organismo efectos mecánicos y biológicos. Concretamente el paciente nota como “disparos” o impactos muy localizados, entre 2000 y 4000 por sesión.

La eficacia es muy grande, y generalmente el paciente nota en la misma sesión una gran mejoría.

Infiltraciones: tratamiento médico generalmente muy efectivo en cuanto a los síntomas pero que muchos profesionales consideran “pan para hoy , hambre para mañana” ya que realmente no incide sobre las causas de la patología sino sobre sus síntomas (que no es poco…). Efectividad de 3 a 6 semanas. El médico infiltra antiinflamatorios corticosteroides, anestésicos locales en proporciones variadas.

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