Según envejecemos, también envejece nuestro cerebro y por tanto ciertas capacidades pueden verse afectadas, es un proceso continuo, normal y universal (a todos nos ocurre).

Los pequeños despistes o fallos que empiezan a ocurrir según vamos cumpliendo años se entenderán como normales y característicos del propio envejecimiento cuando estos sean los esperados en personas con la misma edad y nivel educativo.

Sin embargo, si el deterioro de una o dos capacidades se dieran en mayor medida (memoria, orientación, lenguaje, atención…) estaríamos ante un caso de probable Deterioro Cognitivo Leve, un término muy diferente al diagnóstico de Demencia, donde estas capacidades están mermadas hasta el punto de interferir en el desempeño de las ocupaciones ( cocinar, conducir, cuidar de otros,…).

Tendemos a pensar que deterioro y demencia son lo mismo cuando solo el 10 al 15% de los casos de deterioro tendrán en un futuro un diagnostico de demencia.

Normalmente es la propia persona la que empieza a ser consciente de sus dificultades y acusar todo a “su mala memoria” o los familiares con los que convive lo que empiezan a notar esos fallos en su día a día, es por tanto que su percepción y la de la persona que viven con él serán la información necesaria e inicial que guiaran al médico en el proceso diagnóstico. 

Los signos de alarma a los que deberá estar atento el familiar o cuidador serán siempre en comparación a como era antes esa persona, es decir, si alguien que lleva conduciendo el mismo tramo desde su localidad a su pueblo natal durante mas de 30 años duda un día sobre el camino correcto, sospecharemos que algo puede que no vaya del todo bien. Sobre todo si esos fallos se repiten y la persona no utilice alguna estrategia para que no le vuelva a ocurrir. Si una persona tiene como rutina acudir todos los viernes a una misma hora a una actividad y un día se le olvida es algo normal, pero si no pone una solución para que el despiste no le vuelva a ocurrir, (poner un papel en la nevera y acordarse de mirarlo) y siguen ocurriendo olvidos habría que acudir a nuestro medico.

Es normal olvidar o no acordarse de ciertas cosas y sobre todo es normal si se trata de algún episodio aislado, lo que no podemos tomar como algo normal es el no poner en marcha algún tipo de solución, no vale de nada que sea el familiar quien le ponga la solución ( poner otro por él el papel en la nevera o buscar la ruta antes de ir al pueblo y enseñarla), el hecho de que la persona que haya podido tener el fallo no sea la que busque de manera propia la solución sería un signo de alerta ante un posible DCL.

Tener dificultad para encontrar la palabra adecuada que se quiere decir es algo que nos pasa a todos, la típica frase “lo tengo en la punta de la lengua” pero si esa dificultad de nombrar objetos cotidianos se repite frecuentemente o dificulta las conversaciones de manera habitual, sería conveniente acudir a un profesional.

Comportamiento o conducta, abandono de ocupaciones y alteración de rutinas y hábitos

Si empezamos a notar cambios de ánimo en el familiar, si está más apático y ha dejado de realizar las cosas que le gustaban y hacia normalmente , o si por le contrario empezamos a notarle más irascible, notamos que se relaciona menos con la gente, ha dejado de hablar en las conversaciones y solo interviene en las charlas cuando se le invita a ello, podría ser un signo de alerta ya que en ocasiones lo que ocurre, es que la propia persona experimenta sensación de dificultad al realizar ciertas cosas que siempre hacía, y deja de hacerlas como mecanismo de defensa ante la frustración que le provoca el querer hacer algo y encontrar impedimentos.

Es común que ante la insistencia de los familiares de que retome ciertas ocupaciones que siempre ha realizado (bajar al centro de mayores, salir a pasear, leer,..) la persona se enfade y niegue que está teniendo “problemas” , no es fácil  ni es lo común la aceptación de que no podemos hacer algo, pero debemos seguir observando si ese comportamiento es algo aislado y ocasional o si de lo contrario sus rutinas se están viendo modificadas. Puede que la persona al sentirse observada modifique sus actividades para no «delatar» las dificultades que está sufriendo ( «si no lo hago puede que los demás no se den cuenta de las dificultades que estoy teniendo al hacerlo») lo que que podría sugerir DCL.

Sueño y descanso

En ocasiones aparecen trastornos del sueño, despertares continuos durante la noche, somnolencia diurna u otras alteraciones de los patrones del sueño que pueden sugerir al igual que los síntomas anteriores un incipiente deterioro cognitivo.

La aparición de estos síntomas no establecen un diagnóstico por si solos sino que será el médico que junto con la historia clínica y las pruebas complementarias él que establecerá un diagnóstico, así mismo la ausencia de estos síntomas tampoco descarta la ausencia de este síndrome o enfermedad puesto que es una enfermedad con muchas variables y en la que influyen infinidad de factores.

Información: Centro de Prevención del Deterioro Cognitivo Leve Alcorcón – 626799654 – info@espaciofisioterapia.com